Una vacuna puede curar, la ignorancia no / Análisis

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Es peligroso sacar conclusiones sobre la vacuna contra el VPH sin tener en cuenta toda la evidencia.

Los últimos especímenes del virus que produce la viruela yacen confinados en bóvedas subterráneas bajo el mayor grado de bioseguridad en un par de laboratorios de la Organización Mundial de la Salud.
Para muchos esta enfermedad aparece en la memoria como una peste bíblica, en parte por los abultamientos que producía en la cara y el cuerpo de la persona infectada, en parte porque hace menos de 60 años, la viruela afectaba a dos millones personas cada año y llevaba a la muerte del 25 al 60 por ciento de los infectados.
Se estima que la viruela cobró la vida de más del 80 por ciento de la población aborigen de América después de la llegada de los europeos, y modificó poblaciones humanas alrededor del mundo de forma más devastadora que cualquier guerra jamás librada. Hoy la viruela es apenas un oscuro recuerdo gracias a la vacunación.
De la misma forma en que un día se combatió a la viruela, hoy las vacunas salvan la vida de millones de personas que podrían verse afectadas por enfermedades como el sarampión, la poliomielitis, la tos ferina, la difteria, las paperas y la rubéola.
Las campañas de vacunación son, sin duda, la medida de salud pública más efectiva en la historia de la humanidad. Por eso es preocupante cuando que el caso de las niñas enfermas en El Carmen de Bolívar, y la posible relación entre sus síntomas y la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH), ponga en duda la efectividad de la vacunación.
Una de las tareas de la ciencia es establecer conclusiones que no se basen en la casualidad ni en los prejuicios. Por ejemplo, está demostrado que los ataques de tiburones aumentan al mismo tiempo que el consumo de helados, pero sería irresponsable (e inocente) afirmar que comer helado atrae a los tiburones, ignorando que el número de personas en la playa y el consumo de helado aumentan al mismo tiempo cuando hay buen clima.
De la misma forma, es peligroso apresurarse a lanzar conclusiones sobre las vacunas contra el VPH y el caso de El Carmen de Bolívar, sin contemplar toda la evidencia.
La ciencia no es una compañía farmacéutica ni una institución. La ciencia es un método muy simple que consiste en intentar algo, observar qué sucede y cambiarlo si no funciona, aceptando la evidencia y evitando cualquier prejuicio.
La vacuna contra el VPH se ha desarrollado en múltiples estudios realizados durante los últimos 30 años. Las ideas que llevaron a la vacuna primero se discutieron en la comunidad científica y tuvieron que ser probadas muchas veces antes de que se aplicara por primera vez una dosis en seres humanos. Incluso después de esto se hizo seguimiento a los miles de pacientes que participaron en este estudio alrededor del mundo durante varios años.
Aún no tenemos evidencia que vincule directamente los casos en El Carmen de Bolívar con la vacunación contra el VPH, pero si se llegara a encontrar debería sentarse un precedente para la aplicación de este biológico a nivel mundial.
No hay que creer en la ciencia, hay que confiar en la evidencia científica y mantener una actitud crítica pero abierta. Esa es la única actitud que sirve de remedio contra el miedo y la ignorancia. Como diría el profesor Moisés Wasserman, "lo que nos diferencia de la Edad Media y sus pestes es la ciencia".
Tomado de : Juan Diego Soler, Ph. D., investigador del IAS, Francia
Para EL TIEMPO


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